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Animales y humanos

 

-          Texto a petición de Mª Jesús Villaroya –

 

¿Qué es un hombre? Un animal ¿qué…? ¿Cómo…? Dicen algunos eruditos entrecerrando el ceño… sí sí, no se equivoquen… por eliminación si quiera ¿somos una roca metamórfica, silícica, o de cualesquiera otra forma? No, ¿Tal vez somos algún tipo  de vegetal, arbóreo, plantar… alguna fruta exótica…? Sería interesante cuando menos pero mucho me temo que sigue siendo que no. Así pues, por eliminación, es claro que seguimos siendo animales. Más aún si seguimos el patrón Darwiniano que descendemos de los simios, con algún eslabón perdido –quien sabe si del espacio estelar -, seguimos siendo animales, esto creo que ha quedado sobradamente claro.

 

      ¿Qué es un animal? Aquí el campo es mucho más extenso y tal vez por ello algo menos fácilmente definible, si bien, podríamos entablar que un animal, jugando un poco al descarte, es todo aquello que no es roca ni es sustancia vegetal, sea cual fuere su tamaño o especie… no hay planta animales ni hombres piedra, más allá d ela animación cinematográfica y la fantasía del propio ser humano, otro animal como dije antes. En los animales cabe casi de todo, desde unicelulares a mentes prodigiosas, aun no sabemos si más inteligentes que la nuestra como el delfin. Seres capaces de comunicarse a miles de kilómetros con un sonar difícilmente audible por nosotros, o animales que se quedan en forma de esporas para poder revivir cuando las condiciones climatológicas sean apropiadas.

 

      La cuestión es… ¿Y si unos convergen con otros? Esto es, qué sucede en el momento que un ser humano está en convivencia familiar, social, doméstica con un animal, en principio denominaremos “no racional” que no por ello menos inteligente. De algún modo ambas energías interactuan como actúa o involuciona el sonido de un violín con el de un oboe aun cuando no tienen nada que ver entre ellos, cada cual es de su naturaleza pero cuando se unen se crea un sentimiento armónico, de cohesión, de unión, esa fusión que ayuda a que unos y otros vivan con… y convivan en sólida convivencia. Hubo un tiempo donde el hombre fue forjando su propio irrealidad en este entramado que es la vida, y en él los animales no eran sino meras máquinas de ayuda a la vida con la vida desde la vida y por la vida… una mula mecanica era eso una mula y su andar ayuda a arar campos que hoy se llenaron el hollín del gasoil de las mulas máquinas por ejemplo, era como más natural.

 

      El desarrollo quiso que esto evolucionara y hoy en día raro es el campesino, en una sociedad de estas desarrolladas, o asi calificadas por los hombres, que trabaje con animales como máquinas, y las tiene más como compeñros y enemigos acérrimos de la soledad, el silencio y la inactividad. Un animal ha pasade de ser una máquina que trabaja a un compañero que da amistad, ocupa espacio en tu vida, te da ese hueco lleno de vida que de otro lado sería lleno de vacío.

 

      Así pues hoy día el hombre y el animal no tienen porqué entenderse por fuerza, sino por necesidad, no por compañerismo laboral en clara desventaja sino por falta de afecto o simpatía, hablamos claro d elos llamados animales “domésticos”, esto es, perros, gatos, peces, canarios, loros…. Nadie tiene un puma, un jaguar o una pantera en su casa para  estar entretenido, que lo estaria, nada más que se ocupase de salvar la vida… los animales están en el mundo, nosotros entre ellos para evolucionar el ecosistema de la vida, cuando una especie se extingue, algo en el cosistema varía y no precisamente para bien.

 

      El ser humano, entre tanto, se ha autocreado un autosistema a su imagen y semejanza, donde no hay tierra sino asfalta y cemente, donde el sol es casi prescindible con farolas y luces de neón, donde el aire es “acondicionado”, la humedad filtrada y con todo ello no shemos alejado de la vida natural, tal vez por eso hoy, pleno siglo XXI estamos llenos de depresiones, ansiedad, frustraciones y medicamente, cual libro de Huxley, para evitar ver lo que de otro modo sería inevitable no ser visto.

 

      Hombre y animales, una convivencia pacífica si sabemos cada cual el papel que nos toca vivir en su stio, los animales lo saben, solo viven lo que hay a cada momento, el ser humano con esa mente prodigiosa capaz de idear y recrear la conciencia de sí mismo se pierde por los pasillos d ela inteligencia y del ego en fantasías que al final no slleva… a l anada existencial y al fracaso colectivo.

 

      Seamos animales, de vez en cuando, revolquemonos por el suelo como hacen losniños que son los más animales dentro de la raza humana y tal vez así, nos iremos encontrando más centrados orientados y sabedores de “Quien soy yo”

 

Rafael Castro

Lince Apache

 

 

19/03/2014 15:02 rafa y mamen Enlace permanente. sin tema

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